10 claves para vivir y superar el duelo

Actualizado: 16 nov 2021

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¿Has vivido un duelo recientemente? ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Has podido expresar tu dolor y tristeza? ¿Cuánto debe de durar un duelo? ¿Porqué es importante vivir el camino del las lágrimas?

Te presentamos en este artículo algunas ideas sobe el duelo, como vivirlo y superarlo.


Pensar

El duelo es el doloroso proceso normal de elaboración de u na pérdida, tendiente a la adaptación de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad.

Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida de lo que ya no está, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta su ausencia.

De manera convencional podríamos decir que un duelo se ha completado cuando somos capaces de recordar lo perdido sintiendo poco o ningún dolor. Cuando hemos aprendido a vivir sin él, sin ella, sin eso que ya no está.

Cuando hemos dejado de vivir en el pasado y podemos invertir toda nuestra energía en nuestra vida presente y en los vivos a nuestro alrededor.

Recomendaciones para recorrer el camino de las lágrimas (y sobrevivir)

1. Permítete estar de duelo

Date primero el permiso de sentirte mal. Puedes pensar que es mejor no sentir el dolor, o evitarlo con distracciones y ocupaciones pero con el tiempo lo más probable es que el dolor salga a la superficie. Permítete sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se comienza a recorrerlo.


2. Abre tu corazón al dolor

Registra y expresa las emociones que surjan, no las reprimas. No te hagas la fuerte, no te guardes todo para adentro. Con el tiempo el dolor irá disminuyendo. Si hay algo que opera siempre aliviando el trayecto es justamente encontrar la forma y darse el permiso de sentir y expresar el dolor, la tristeza, el coraje, el miedo por lo perdido. Recorrer el camino de punta a punta es condición para curar y sanar las heridas. Y este camino se llama “el camino de las lágrimas”. No te guardes todo por miedo a cansar o molestar. Busca a aquellas personas con la cuales puedes expresarte tal como estás.


3. Recorrer el camino requiere tiempo Lo que realmente puede ayudar es lo que cada quien hace con el tiempo. No te hagas expectativas mágicas, ni providencialistas. Prepárate para las recaídas. Un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la navidad te regresan al principio . Vive solamente un día cada día.


4. Sé amable contigo

Aunque las emociones que estás viviendo sean muy intensas y no te gusten (puede ser que hasta francamente te desagraden), es importante no olvidar que son siempre pasajeras. Uno de los momentos más difíciles suele presentarse después de algunos meses de la pérdida, cuando los demás comienzan a decirte que ya tendrías que haberte recuperado. Sé paciente. No te apures. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse a si mismo.


5. No tengas miedo de volverte loca

Todas las personas podemos vivir sentimientos intensos de respuesta a la situación de duelo sin que esto te lleve a ningún desequilibrio. La tristeza, el coraje, la culpa, la confusión, el abatimiento y hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayorí a de las personas después de una pérdida importante o de la muerte de un ser querido.

Necesitas sentir el dolor y todas las emociones que lo acompañan. Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso.


6. Aplaza algunas decisiones importantes

Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo o mudarte a otro lugar son trascendentes y se deben tomar en momentos de suma claridad; dado que un cierto grado de confusión es inevitable en el recorrido de este camino, sería preferible dejarlas para más adelante. Con el mismo razonamiento sobre todo en los primeros momentos inmediatos a la pérdida no parece conveniente iniciar una nueva relación de pareja, decidir un embarazo, acelerar un casamiento. Podríamos lamentarlo después. Hay urgencias que no se pueden postergar, pero conviene respetar la norma de no cruzar los puentes antes de llegar a ellos.


7. Cuida tu salud

Muchas personas que recorren el camino están tan ocupadas en su proceso interno, están tan atentas a su sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo. Pasados los primeros días puede resultar muy útil que decidas por unas semanas imponerte un horario para levantarte, un horario para las comidas, una hora para acostarte...y lo sigas. Aliméntate bien.

8. Anímate a pedir ayuda

No interrumpas tu conexión con los demás, aunque ellos no estén recorriendo este camino. Necesitas su presencia, su apoyo, su atención. Dales la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar cerca. Todos los que te quieren desearían ayudarte, aunque la mayoría no sabe como hacerlo. Pide lo que necesites. No es más prudente ni más buena la que no pide ayuda, sino quien tiene conciencia y valor para pedirla cuando la necesita.


9. Acepta lo irreversible de la pérdida

Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad: estás en el camino de las lágrimas y no hay retorno. El camino sólo sigue hacia delante. Mientras creas en algún pequeño lugarcito que el otro volverá, que la situación va a volver a ser lo que era, que la persona fallecida va a regresar, nunca terminarás el recorrido. La muerte siempre llega demasiado tarde o demasiado temprano. Siempre es un mal momento para que la gente se muera. Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de la muerte, visitar el cementerio o el lugar donde se esparcieron los restos, todo puede ayudar poco a poco a ir aceptando el hecho de la pérdida.

10. Elaborar un duelo no es olvidar

El proceso de duelo permite buscar para tu ser querido el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón. Es poder pensar en él /ella, y no sentir ya ese latigazo de dolor. Es recordar a la persona amada que se fue con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con el o con ella fue un gran regalo. Y esto es cierto para todas las pérdidas. La elaboración permite darle un sen tido a todo lo que has vivido hasta aquí con lo ausente. Es entender con el corazón en la mano que el amor no se acaba con la muerte.


Vuelve a tu fe

Llevar esta nueva realidad, pena y sufrimiento a a Dios es una manera tranquilizadora de aligerar la carga que pesa en tu corazón. Es el momento de aprender a no pedir que las cosas se resuelvan de la manera que quisiéramos que resultarán, sino pedir en su lugar que Dios nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.


Aquí te dejamos un link con un video sobre el duelo:

https://youtu.be/WlQI4qxEk6A





Actuar

De las 10 claves para vivir el duelo ¿Cuál no conocía? ¿Cuál me gustaría llevar acabo actualmente? ¿A quién pudiera acompañar en su duelo y tristeza?

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