Recordando a nuestra fundadora



En Mayo celebramos a mamá y recordé la famosa oración por la familia del Padre Zecinno, de Brasil, que dice en uno de sus párrafos: “La mujer sea cielo y ternura y afecto y calor” ... mujer que sin perder su identidad y dignidad tiene como misión proyectar sus calores femeninos; que es apoyo, ayuda, consuelo, educadora por excelencia.



Madre generosa, sin la engañosa actitud de “abnegada madrecita mexicana” que en muchas ocasiones es una forma de chantaje. Madre firme, actualizada, comprensiva y tolerante.




En junio también celebramos a papá y dice la oración a la que me refiero anteriormente “y que el hombre retrate la gracia de ser un papá” en que debía ser siempre la de él.


No solamente como el proveedor de lo necesario para el mantenimiento de una casa, sino como la figura que inspira fuerza, que con su alegría y escucha es el amigo el confidente, sensible a las necesidades no solamente materiales de la familia, consciente de que su presencia amorosa es fundamental para el equilibrio del hogar.

Festejemos a mamá y a papá, pero no solamente esos días, sino siempre. Y que en esta época tan difícil que vivimos las familias mexicanas, que no nos aflija el regalo costoso y ostentoso.

Ya hemos hablado de austeridad, que no es un castigo, sino un medio de formación. Reunirnos en la Eucaristía, en la sencilla convivencia en que el amor de la familia se manifieste, eso vale más que cualquier regalo material.

Seamos felices con lo que tenemos, no olvidemos que Mayo es el mes de María, Madre Amantísima de todos nosotros, que vivió siempre en sencillez, con José y Jesús, su familia.




Fortalezcamos las devociones especiales de este mes, que tanto se han olvidado.

Pongamos muy especialmente en Junio, en el Corazón de Jesús, a tantas familias que sufren enfermedades, incomprensiones, desempleo, desesperanza y que su corazón siempre abierto al que sufre, los llene de paz.


i !!Felices Pascuas de Resurrección! !!


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